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Gamax, ¡chapas y llaveros: la clave del éxito!

La empresa catalana, especialista en llaveros y chapas, pero sobre todo proveedora de máquinas de ensamblaje de estos pequeños artículos publicitarios, no conoce la crisis.

 

Gamax comercializa sus productos y máquinas en más de 50 países alcanzando un volumen de negocios de casi 5 millones de euros. 
Se trata de pequeños productos que uno fácilmente se imagina pasados de moda, pero en realidad los llaveros y las chapas todavía son la alegría de la empresa española Gamax. «Los llaveros son un producto a priori desfasado, con fecha de caducidad. Hoy en día abrimos la puerta de nuestra habitación de hotel con tarjetas de acceso y pronto podremos hacerlo con nuestros smartphones. Aun así, de aquí a que se cambien todas las cerraduras del mundo, existirá negocio para los llaveros», explica Xavier Marín, fundador y director de Gamax.

 

«En cuanto a la chapa, que existe desde los años 50, se ha convertido en un producto de publicidad eficaz ya que es pequeño, se fabrica rápidamente y a la vez tiene una gran capacidad de repercusión de imagen». Un optimismo que se fundamenta en esta conclusión y en la buena salud económica de la empresa catalana, que se centró desde el principio en estos nichos de mercado.

 

Creada a finales de 1998 bajo el nombre de Acsor, la empresa de Xavier Marín fabricaba en aquel entonces botones con agujeros para la industria textil y se reorientó rápidamente hacia el diseño de chapas, que se realizan mediante los mismos procesos tecnológicos que los botones. Y a partir del 1999, la empresa, bautizada como Gamax, amplía su oferta con los llaveros y abandona los botones de chaqueta para centrarse en el mercado publicitario. «Es un caso de hiperespecialización en un mercado local y europeo», detalla Xavier Marín.

 

 

Francia, un mercado preciado

En seguida Gamax se abre al mercado internacional y desarrolla una red de distribuidores en Europa. Solamente España y Francia se administran directamente
desde su sede en Ripollet, muy cerca de Barcelona, donde todos los empleados –incluido el jefe– hablan francés. «Francia es mi mercado preferido», se entusiasma el director. «Desde nuestros inicios, el mercado francés nos ha permitido probar y desarrollar nuestros productos». En 2005, las exportaciones ya representaban el 50% del volumen de negocios de Gamax, a la vez que continuaba su crecimiento a nivel mundial (Rusia, África y América).
Pero en 2008 la crisis económica barajó de nuevo las cartas; el mercado español, azotado duramente, ¡sufrió un descenso de actividad del 70% en tan solo un año! En plena tempestad, Xavier Marín evaluó la importancia de su estrategia de apertura internacional: «Notamos la crisis, pero no con tanta dureza como nuestros competidores españoles. A nosotros nos amparaba nuestra actividad de exportación». La empresa, que no obstante pasó de 35 a 22 empleados en 18 meses, aprovechó la crisis para realizar grandes esfuerzos de inversión en el mercado nacional. «No quisimos volverle la espalda a España».

 

Un empujón al mercado

A día de hoy, la plantilla ha recuperado su nivel anterior a la crisis (33 personas en la sede) y el volumen de negocios, que rozaba los 5 millones de euros en 2015, se ha estabilizado: 50% en España y 50% en el extranjero. Los productos de Gamax están presentes en 51 países, de los cuales 20 están administrados por distribuidores (el resto son ventas al contado), a menudo fieles a la marca española; a pesar de ello, Xavier Marín no parece ser partidario del status quo.

 

El fundador de Gamax recomienda la adaptación frente a la evolución del mercado, principalmente ante la llegada del comercio electrónico. «Hay dos
maneras de reaccionar frente a la llegada de la era digital: o bien el proveedor se centra en la fabricación, el distribuidor en la venta y el operador en la logística; o bien se integra todo en el modelo de Amazon. Hay que dar un salto al vacío y cambiar las viejas pautas del mercado. Es necesario dar a los proveedores la posibilidad de trabajar con todo el mundo y que a la vez se proteja a los distribuidores; una estrategia de beneficio mutuo con el objetivo de que todo aquel que aporte valor al mercado salga favorecido».

 

Valor añadido

En productos tradicionales como llaveros y chapas, Gamax basa su valor añadido en la maquinaria, que es su especialidad, y en los servicios. «La esencia de nuestro oficio no es vender llaveros, sino sistemas de personalización. Nosotros vendemos ideas, sistemas y maquinaria para que los clientes puedan fabricar ellos mismos sus llaveros», insiste Xavier Marín. «Esto permite responder con rapidez a las peticiones urgentes de personalización en pequeñas cantidades, lo cual es una tendencia pronunciada en el mercado». Pero si lo que se solicita es un producto acabado, Gamax pone todo en marcha para que su distribuidor se centre en la venta. Creatividad, muestreo, producción (impresión, laminado, packaging) y entrega, hasta el cliente final si es necesario: Gamax se ocupa de todo. ¡Sin duda es una de las claves del éxito!

 

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